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Buscando la Torre Medieval

Duración: 3 horas
Distancia: 9 km
Dificultad: Sencillo, pero debemos llevarnos merienda.



Podríamos comenzar por una ruta a píe para la gente que esté en forma y le guste el contacto con la naturaleza.

Pero primero, hablemos de nuestro destino. Comentan a menudo los relatos históricos que en todo el reino musulmán existía una importante red de comunicación, y no nos referimos a los correos o a los caminos, sino que hablamos de las torres de vigilancia y señales. Entre ellas existía una distancia importante, pero una tras otra hacían que un mensaje desde cualquier enclave del reino musulmán llegase a un destino concreto en tan solo un día y que cualquier incursión enemiga fuese avisada en todo el reino. Más tarde esa red de comunicación se siguió utilizando en las contiendas entre Castilla y Aragón. Lo sorprendente del tema es que en Torremochuela “dicen la tradición” existía una, pero no nos equivoquemos, el nombre del pueblo no proviene de dicha torre, esa es otra historia.

Nos calzamos algo con lo que podamos andar sin dificultad por campo a través, un buen bocadillo y algo para beber y nos lanzamos a esta primera excursión ...

Vamos a llegar al destino por el camino más corto, es decir la línea recta.
Salimos de Torremochuela en dirección al monte y subimos todas las “majadillas” hacía arriba, una vez que pasamos la nave de las ovejas el camino se hace más pedregoso, andando justo al borde del monte llegamos a una bajada en la que se ve a duras penas algo de un camino y nos encontramos con “el pozo de la muela” (es un sitio perfecto para una excursión corta, realmente en primavera hay una pradera excelente para poder merendar). Pero nosotros los “intrépidos” vamos a continuar siguiendo la misma dirección que nos marcó el camino de las majadillas (es decir dirección a Picaza), tras pasar el comienzo del barranco de Valdecalera , vemos una llanura plagada de árboles solitarios y muchas piedras, ¡cuidado! no exite ahora ningún camino que nos guíe por eso debemos tener buen ojo para no desorientarnos (a unas malas siempre nos encontraremos con la verja de Picaza), deberíamos cambiar a medio camino escasamente la dirección y adentrarnos algo más hacía la izquierda, ya que antes de llegar al destino tenemos otro barranco muy frondoso “el barranco de la moña” de nuevo los comentarios populares hacen su aparición en estos lugares, se le llama sí porque parece ser que una mujer pasó por allí con su burro y tras un ataque de unos lobos tan solo se encontró de ambos el moño de ella, ¿curioso no?.
Solo nos queda un pequeño esfuerzo más y llegamos a la valla de la Finca Picaza y justo en el ángulo donde la misma gira tenemos los restos de la torre (montón de piedras), lo bonito del lugar es la vista que se puede observar, al fondo las montañas del Alto Tajo, a la derecha el castillo de Molina y justo a vuestros pies, la parte alta de la finca Picaza, si tenéis suerte podréis ver algún ciervo por la zona.
Es el momento de sacar la merienda justo en un prado cercano y...

¡A disfrutar del descanso!.

Ruta inlcuida gracias a la aportación de: Jordi Sabate Herranz.

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